Ángel Mario Trenard

Cuba

Para llegar a la escuela donde Mario da clases y bien su taller, tuvimos que poner a prueba el Móscovich de Lescay ya que como en Santiago de Cuba están cambiando todo el sistema de ductos de agua potable, las calles son un campo de batalla. Ya en el taller, me encuentro con este hombre de mirada fugaz, vestido con unas bermudas y unos zapatos tenis, esperándome junto a dos piezas en acero que realizó en homenaje a Julio González y Richard Serra.El cielo se despachó con unos truenos espectaculares y antes de que el diluvio comenzará, tuvimos tiempo de sentarnos en un par de sillas bajo las nubes cargadas de agua del invierno cubano y así poder preguntarle a Trenará — que está a punto de prender un cigarrillo y que por supuesto, se lo apagará la lluvia — lo siguiente: 

 

¿Cómo empezó todo esto, Mayito? A ver, cuéntame. 

 

Are que mi historia es como la de cualquier gente. Desde chico llenaba libretas de dibujos y demás, pero la cosa fue que mi padre estuvo vinculado a la enseñanza artística y como siempre se da, nunca me dio muchos ánimos de estar arte,Por lo que la gente cuenta, el arte es algo no productivo y que no reporta dinero, pero nada.Un día, un profesor de dibujo donde ingresé en la escuela vocacional, me animó mucho y me largué a La Habana a otra escuela vocacional de arte. 

 

¿En qué año?

 

Fue por los años setenta. Entré por mis valores, y nada, empecé a estudiar y allí ya no dudé, me di cuenta de que iba a dedicar mi vida al arte.Con relación al acero tuve un profesor, un pintor, un individuo que nunca aparentemente se dedicaba a la escultura y que hoy es una de las glorias de la escultura y de las artes visuales en Cuba: Manolo Vidal. Él, un día me llevó a su casa, me enseñó sus cuadros pero descubro que debajo de un mueble hay algo, unos fierros… y cuando sale aquello me doy cuenta de que el señor hacía escultura un poquito escondido, pero realicé que para mí tenía un gran valor y atrasé de él me conecté con Julio González, por eso una de las piezas que mando a este evento es en homenaje a él. Luego empecé a estudiar visualmente y seriamente a González y ahí ya fue el detonante. Desde el año 1972, que entré a la Escuela Nacional de Arte, empecé a darle duro recorriendo las terminales de autobuses de dónde recogía los hierros y los acumulaba en un espacio abierto; trataba de hacer combinaciones con algunos de ellos, que eran más bien minimalistas, nada de figurativo ni hacer un relato con todo ellos, sino de buscar las combinaciones espaciales con los mínimas piezas y así empecé a hacer mis primeros fierros.

 

¿O sea que tuviste una formación académica?

 

Sí, hice una formación académica pero ya en esto de trabajar con los fierros fue más bien emocionalmente.Te cuento que Julio González me ayudó mucho, y Chidilla también, viendo sus catálogos, sus libros. Ellos dos me ayudaron mucho a trabajar especialmente. 

 

¿Tienes hijos?

 

Tengo dos hijos. 

 

¿Tú crees que alguno de ellos va a tomar tu posta?

 

Bueno, mira, el hijo mayor mío que tiene diecisiete años ahora, trató de interesarse, tal vez no con tanto afianzamiento, por lo tanto creo que en el futuro puede hacerlo, tiene garra, tiene mano.

 

¿Qué te parece esta idea de la Fundación Villacero de armar una exposición, con artistas de varias partes del mundo que trabajan el acero?

 

Mira, yo he colaborado con varios esculturas y artistas de la plástica de varios sitios del mundo, y desde que era muy joven creo que una de las cosas que así más me emocionan, y me parece que lo leí en el testamento de Rodin, es que el hombre llegará a una sociedad perfecta cuando trabaje como escultor. Para mí, trabajar como escultor es algo emocionante, algo realmente supremo. Creo que todos los escultores que he conocido son tipos formidables.Me parece que el escultor es un ejemplo de mundo y para mí encontrarme con tantos grandes y reconocidos, y con tanta virtud, para mí es un honor.Me parece que es grandioso y ojalá que todas las personas de las ramas del saber se reunieran de esta forma como lo ha convocado la Fundación Villacero. 

 

¿Cuál es tu herramienta preferida, la que te quisieras llevar en el ataúd?

 

Mis manos. 

 

¿Te las llevas?

 

Me las llevo (ríe).

 

¿Además de tus manos?

 

Te digo que mis manos porque tal vez sea por las condiciones actuales de mi país, y a mí me gusta usarlas a mi manera, porque son las traductoras del material que uso y de las herramientas que empuño.Yo creo que las manos son, para mí, las mejores herramientas.

 

¿Dónde estamos, Mayito?

 

Aquí estamos en la Academia Profesional de Santiago de Cuba; este taller que estás visitando, es un pequeño taller que estoy formando y que dentro de poco se va a ampliar. Ya tengo un año de trabajar aquí y se ha hecho bastante, se ha fundido bronce a la cera perdida; ya salió como resultado de este emprendimiento una exposición que algunos han considerado histórica por eso parte de país; se llamó : ‘‘Pregoneros y vendedores ambulantes’’. 

 

¿Quién fue el artista?

 

Yo (ríe).Colaboro con la escuela y con los alumnos terminales a los que les organizo sus tesis, sobre todo a los estudiantes que hacen escultura. Doy conferencias y colaboro mucho con escuelas, consigo los materiales dentro de toda la precariedad que existe, así que muy bien. 

 

¿Cuál fue tu primera exposición formal?

 

Fue en 1989.Fue en acero, se hizo en La Habana en la galería de Galeano, trabajé con cuatro escultores; todavía no había salido del instituto, pero ya hacía acero para esa época. 

 

¿Cuál sería tu proyecto soñado?

 

Me gustaría hacer una escultura monumental en una montaña, no tan grande como la montaña, pero sí que apuntara hacia algo, que señalizara algo. 

 

Yo tengo la percepción, Mayito, de que ustedes los santiaguinos tienen un sentido mucho más amplio, más desarrollado de la tridimensionalidad debido precisamente a que están rodeados de montañas, y de segundos, terceros y cuartos planos para donde uno mire. 

 

Por supuesto.Cómo no. Fíjate que últimamente yo utilizo muchos los textos, te dije que me gustaría hacer una escultora sobre una montaña y hasta escribir sobre ella.Tal vez en hierro, tal vez en bronce, tal vez… pero la idea final sería hacer de la monta una escultura, convertirla en escultura.Como bien sabes, Mac, he enterrado cosas y esa parte constituye la parte topográfica de la obra, en su carácter. 

 

¿Dónde naciste?

 

Aquí en Santiago de Cuba en 1956, y tengo dos hermanos.

 

¿Tienes algún antecedente en tu familia de alguien que haya trabajado con las manos?

 

Un tío mío hizo pintura de género, pero creo que lo mío lo traigo en el apellido, que es de ascendencia francesa, porque bien sabes que el que les hacía las carrozas a Napoleón Bonaparte, era un Trenard. Tal vez sea por ahí la cosa (ríe). 

 

¿Nos vemos en Monterrey, Mayito?

 

Pienso que sí, cómo no. 

  • YouTube - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco