Anthony Fage 

Costa Rica

San José con sol.No la conocía así, la última vez que estuve fue cuando entrevisté a Édgar Zúñiga, el escultor que expuso en una muestra que organizamos en Santiago de Chile y llovió durante los dos días de mi estancia.Esta vez no duró mucho tampoco (el sol), casi lo que me tomó hacerle la entrevista a Anthony Fage, sentados en un banco de piedra debajo de una hermosa arboleda frente al campo de golf del hotel Marriott. 

Personaje quijotesco, dueño de infinidad de cicatrices de la vida y también del cuerpo, mira desconfiado la grabadora. Caso único el de Fage. Sí estamos de acuerdo en que el arte traspasa fronteras y derrumba muros, en este caso deberíamos decir que los artistas también lo hace.Nacido en Canadá y afincado como costarricense desde hace veintiséis años en Alajuela, uno no lo notaría si no fuera por que a veces se le escapa un ok que lo remite a su origen.Viajero de los buenos, recorrió África del Norte, Europa y Oriente por años, además de haber vivido meses con los Inuit en el norte de Canadá, adonde viajó para aprender de ellos el arte del tallado en madera y piedra jabón.Creo que es el único artista que conozco que recorrió  veinte mil kilómetros en una moto por todo el continente americano, y se le nota cuando lo veo arrancar su Harley Davidson negra.Nacido en 1954, Fage alterna su trabajo creativo como escultor con su negocio de fundación de bronce, donde funde la obra de casi todos los artistas de ese país. 

 

Tony, ¿cómo fue tu encuentro con el acero?

 

Artísticamente fue en 1998 cuando fui invitado a una simposio en Canadá.Hasrta esa fecha tenía muy poca experiencia trabajando el acero por que yo vengo del bronce.Pero la oportunidad de ir a Canadá y elaborar una obra monumental en acero hizo que entrara a ese mundo fascinante.Quiero decirte que yo ya sabía manejar las herramientas, digo…soldar, cortar con plasma, etcétera, así que técnicamente no tuve ningún problema. La pieza salió muy bien y hoy descansa en el Parque Gramby en Montreal. 

 

¿Qué espesor de placa usaste para esa pieza?

 

Fue en placa de tres dieciséis pulgadas, comercial, la ‘‘lámina negra’’ como solemos llamarle nosotros al acero suave, dulce.Fue una maravillosa experiencia; éramos diez escultores de diferentes partes del mundo, fueron dieciocho días intensos. 

 

¿Y tus inicios?, ¿tu encuentro con el arte, Tony? 

 

Desde muy joven, puedo decirte que desde los ochos años, ya andaba ya metido en esto. Mi familia se había mudado desde Toronto a Montreal y vivíamos a dos cuadras del museo de arte, así que como mis padres trabajaban y no llegaban hasta las cinco de la tarde, cada día yo pasaba dos o tres horas en el museo, era casi la mascota del curador. Allí conocí la obra de Henry Moore y de Anthony Caro; descubrí que me fascinaba el proceso de elaboración de los bronces. Allí, en ese museo, tomé todos los cursos que había, de pintar, de grabado, de dibujo y de escultura. Fue una época maravillosa de mi vida.En realidad puedo decirte que la culpa también fue un poco de mi papá que me enseña tallar la madera suave, como lo hacen los esquimales, y me pasaba todo  el tiempo libre trabajando con estas piedras, tallando. 

 

 

 

Esa inclinación de tu papá por la manualidad, ¿ de dónde viene? ¿Hay alguien en tu familia que haya sido artistas? 

 

Mi papá tenía un negocio de serigrafía  una habilidad innata para pintar, además de ser un gran inventor.Creo que por el lado de él sale mi talento, a pesar de que nunca me apoyó por que decía que la vida de artista no tenía futuro, que tenía que buscar otra forma de ganarme la vida; él tenía la opinión de que el arte es un hobby, nada más. 

 

¿Y tu mamá?

 

Bueno, mi mamá fue la que me apoyó todo el tiempo.Debido a ello puede ir a escuelas de arte, pero como aún dependía de mi padre, tuve que entrar a la universidad. No duró mucho esa experiencia, al poco tiempo largué todo y me fui a viajar por el mundo.Los viajes fueron tan estimulantes y vi tantas cosas maravillosas que después del viaje a África y Europa regresé (tenía apenas dieciocho años) y crucé todo Canadá de punta a punta y terminé en el Ártico con los esquimales de quienes conocí su manera de sobrevivir en ese clima tan espantoso, imagínate…cincuenta grados bajos cero, con noches de ocho meses y días completos de cuatro meses. 

 

¿Y qué hacías ahí?

 

Trabajaba en un pequeño aeropuerto, donde pintaba la las líneas de la pista, calentando con un soplete —cada tres minutos— la pintura, porque en tres segundos se congelaba.

 

¿Y cómo aterrizaste en Costa Rica?

 

Después de viajar tantos años había perdido con mi hermano, hasta que me entré de que vivía aquí; luego de ocho años él me encuentra a mí y me encía un boleto de avión para que conociera esta maravillosa tierra. 

 

Fue en 1979, recuerdo que estaba un poco frustrado del arte, estaba en una corriente minimalista y sinceramente no me iba bien, era muy difícil vivir de ello, así que tuve que trabajar en cualquier cosa para mantenerme.Yo llegué a Costa Rica para alejarme del arte, ésa es la gran ironía (ríe), pero no pude, el arte ya había atrapado mi alma, mi corazón y mi vida. Desgraciadamente en 1985 murió trágicamente mi hermano en un accidente de tránsito; en ese momento tenía dos caminos: uno, hacerme cargo de los negocios de mi hermano y el otro, liberarme y perseguir mi sueño; me decidí por el segundo, como te habrás dado cuenta. Quería ser feliz, no rico…

 

¿Cuándo descubriste que ibas a ser escultor?

 

Fue por la influencia de los esquimales y del arte intuí, además que me fascinaba hacer piezas que se acercaban a la obra de Henry Moore. no me quedé con ninguna de ésas porque siempre las regalaba a amigos, que era un artista y que tenía que seguir mi camino. Uno de ellos fue Carlos Capellán, un artista uruguayo que reside en Suecia, al cual le fundía sus piezas. Él fue uno de los que más insistió en que realmente debía meterme en el Arte con A mayúscula. Entonces empecé a participar en exposiciones, bienales y simposios y bueno, aquí me tienes, rumbo a México.

 

¿Tienes hijos Tony?

 

Sí, tengo  uno de veintidós años de mi primer matrimonio y tres con mi querida esposa tica, Anabella.

 

¿Crees que alguno de ellos vaya a seguir tu camino?

 

Mmmm…no sé, les fascina dibujar, son increíblemente inventivos , pero no te podría decir con sinceridad si alguno seguirá mi camino, por ahora no veo que tengan mucho interés. 

 

¿Qué te parece esta idea de juntar a 50 artistas de veintisiete países diferentes?¿Qué sentimiento te produjo cuando supiste que eras uno de los elegido para representar a Costa Rica?

 

La experiencia mía en el pasado con los simposios ha sido algo muy especial.El compartir el tiempo con artistas de otras latitudes, conocerlos, intercambiar ideas, hacer amigos, es algo realmente bonito.Cuando fui invitado, al principio tomé la invitación con poca seriedad, pero después de investigar me asusté y sentí honrado que me invitaran a este proyecto tan grande e importante de la Fundación Villacero.Quiero decirte que me siento un poco intimidado por la magnitud y trayectoria de los otros artistas.

 

Bueno, todos pasamos por esa etapa…pero una vez que los conozcas te vas a dar cuenta de que la sangre de las heridas les brota igual que a nosotros. 

 

Sí y quiero decirte de que es un gran honor y que ojalá que se siga haciendo este tipo de encuentro, que haya más proyecto así, porque estoy seguro de que al regreso de México lo haré con mucha más energía y ganas de seguir desarrollado mi arte.Quiero agradecer a Édgar Zúñiga todo el apoyo que me dio; bien sabes que él es uno de los pioneros en Costa Rica en invitar a artistas internacionales a simposios que han sido muy exitosos, sólo para el pueblo costarricense, sino también para los artistas. 

 

¿Necesitas de este aire, Tony, el de Costa Rica?

 

Sí después de veintiséis años me he acostumbrado tanto a este aire que ya no podría vivir sin él.Mi vida esta aquí. Hace mucho que he eliminado las fronteras geográficas, Mac. 

 

¿Qué esperas de esta exposición en el Museo de Arte Contemporáneo en Monterrey?

 

Básicamente, crecer como escultor y como ser humano. Sé que va ser una experiencia estimulante. 

 

Veo que tienes heridas de guerra impresionantes en los brazos. 

 

Sí, como trabajo con pátinas calientes me quemo mucho.Gajes del oficio, digamos. 

 

Esta entrevista se acabó Tony, nos vemos en México, ¿te parece? 

 

Muy bien, estoy muy emocionado, muy excitado en compartir esta experiencia y agradezco a la Fundación Villacero por haberme dado la oportunidad de participar.

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