Sebastian

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A ver, maestro … cuente cómo empezó todo,  ¿De dónde viene su arte?

¿Porque la escultura?

S: Desde muy chico, en mi pueblo Ciudad Camargo, Chihuahua, me la pasaba dibujando. Mi madre fue la que siempre me incentivó esa facilidad que yo tenía por el dibujo y me decía de que tenía que seguir los pasos de Siqueiros, que también nació en mi pueblo. A los catorce años ya estaba haciendo mis pinitos con el  dibujo y de alguna manera, los vendía , así que junté dinero y cuando cumplí 17 le anuncié a mi mamá que me iba al D.F a estudiar. ¿Pero con qué dinero? -me pregunto mi ma mamá…y yo le mostré lo que había ahorrado durante esos años vendiendo mis dibujos. 

 

Y así llegaste a la Academia San Carlos…

S: Sí. Llegué a la Academia San Carlos a estudiar Artes Plásticas y entré al taller de pintura, pero el profesor que daba el taller cuando vio mi primer autorretrato, lo borró con aguarrás argumentando de que ‘’no se veía el color’’.Me dio mucha rabia que hiciera eso, así que abandoné ese taller y me fui al de escultura.Nunca más regresé con ese maestro. Así comenzó mi carrera de escultor.Quiero decirte que ‘‘viví’’ un tiempo en la San Carlos, me quedaba hasta muy tarde y me escondía en la sala donde dibujábamos a las modelos, entre colchonetas y allí dormía.No tenía donde vivir. Me había gastado todo  el  dinero en fiestas con amigos con la intención de quemas las naves para ya no regresar a Chihuahua. 

 ¿Viviste dentro de la Academia?¿En el edificio? 

S: Sí, por varios meses hasta que el guardia de la noche me descubrió todo temeroso porque pensaba que había un fantasma en ese piso que prendía la luz y que la apagaba cuando él se acercaba a checar. Cuando me descubrió me denunció y estuvieron a punto de expulsarme, pero  un maestro me protegió y le mostró al director el trabajo que yo hacía, mis dibujos y me perdonaron y permitieron que siguiera viviendo allí a cambio de que le ayudara al velador en algunas tareas nocturnas de limpieza.

 

 ¿Así empezó todo?

S: Sí, así empecé mi carrera como escultor, aunque también he pintado, grabado, hecho arquitectura, diseño de modas, orfebrería y muchas cosas más. Todo lo que tiene que ver con la geometría, que siempre he usado para atacar disciplinas constructivas dentro de lo creativo. 

 ¿Cómo fue que llegaste al arte a través de la geometría y de las matemáticas?

 

S: Fue sencillo, sólo tomé la decisión de abrazar la geometría y las matemáticas como lenguaje para llegar al fin plástico. 

 

 ¿Y cómo es ese lenguaje? 

 

S: Es como tener un lenguaje que tiene sus inicios en letras.Los poetas escriben con palabras, sílabas y frases, yo  empecé a escribir esculturas,  a definir cosas de dos ,tres y múltiples dimensiones. Gracias a las matemáticas y a la geometría pude lograr un mensaje codificable. 

 

Cuando nos conocimos, por allá en el año 1978, recuerdo que intercambiamos obra, yo te  ‘’pase’’ una serie de transparencias de gran formato de macro-fotografías del cristal de plomo y tu  me ‘’pasaste’’ un par de serigrafías donde en ellas se veía ya ese lenguaje del que hablas, pero ¿Por qué la escultura monumental? 

 

S: Al crear mi propio lenguaje, nacieron mis modelos matemáticos hechos escultura al que yo les llamé ‘’transformables’’, después de ello, reflexioné sobre cuál era la esencia que yo quería dejar como  huella y concluí —después de pensar mucho en qué era lo más fascinante de la historia de arte—que desde el hombre de las cavernas hasta nuestros días, el ser humano ha tenido la necesidad espiritual de expresarse a través de hitos, de espacios para decorar, elementos escultóricos monumentales que se vuelen símbolos para enaltecer el espíritu del hombre.Lo podemos ver en los dólmenes, los menhires, las puertas de entradas de las ciudades, elementos que partieron de la arquitectura y se convirtieron en monumentos escultóricos y conmemorativos, en un entorno desligado de lo funcional.

 

 ¿Sigues soñando, Sebastian?

 

S: ¡Por supuesto! Sigo haciendo mi trabajo con pasión, con amor, dedicación y cariño, y también sufrimiento, pero tu bien lo sabes Mac, una vez concluida una obras, es un placer enorme, es como  hacer realidad un sueño. 

 

¿Y las esferas cuánticas ?

 

S: Hace dos años empecé con la geometría cuántica y el resultado es lo que vemos en esta exposición.También estoy metido en la teoría de los nudos y estoy entrando en otro tipo de geometrías, más complejas como medio para llegar a mis modelos escultóricos. 

 

Creo que eres el escultor que tiene más escultoras públicas monumentales en el mundo. ¿Es cierto? 

 

S: Eso parece.Hay un video en Youtube realizado a partir de Google Earth y fotografías donde se puede apreciar el alcance de mi propuestas. El planeta tierras está salpicado de puntitos que señalan la ubicación de mis piezas. El tour virtual comienza con el zoom en Chihuahua — el estado donde nací — continúa hacia Japón, viaja por San Antonio, Texas para mostrar La antorcha de la amistad y regresa a México donde hace innumerables paradas.Son más de doscientas tan solo en México. También hay obras en Canada, China, Corea, Francia, Israel…

 

 ¿Hay una raíz indígena pre-hispánica con alguna otra mezcla en tu propuesta? 

 

S: Sí, efectivamente. En esencia, todo lo que hago tiene un mestizaje muy especial. Tiene esa raíz indígena prehispánica que tu dices, mezclada con la influencia española, que lleva muchas cargas culturales.Éste es el mestizaje de mi quehacer plástico. Aparte, yo soy un mestizo racial. Tengo esta fuerza por que es mi cultura. Brota en el color, en la forma aunque sean expresiones muy abstractas. 

 

De un exposición en Suiza surgió una anécdota ¿Qué fue? 

 

S: Sí (sonríe), fue cuando expuse allá , y recuerdo que dijeron al ver la obra: ‘’Es evidente que es mexicano’’. En México, en cambio, siempre se preguntan dónde está lo ‘’mexicano’’.

 

 ¿De dónde salió el Sebastian? Porque tú no te llamas así. Te llamas Enrique Carbajal. 

 

S: El origen está en mi juventud, cuando tres personas distintas me compararon con los ‘‘San Sebastián’’ de Botticelli y Mantegna. Sentí que el nombre me perseguía. Comencé a analizarlo como mercadotecnia y me gustó.Mira Mac, un escultor es como una forma de ingeniero, como una marca, Siqueiros es otra, Diego Rivera es otra, maravillosa además. El mito, la fama, la producción…todo junto hace el nombre. Yo creo que los artistas de hoy deberían pensar un poco en esto. 

 

 Última pregunta: ¿Sebastian por Sebastian?

 

Soy un artista de tiempo completo, toco muchas disciplinas, de repente estoy metido haciendo una obra arquitectónica y luego brinco a diseñar un desfile de modas, hacer grabado o diseñar joyería. No paro. El día que me aburra y deje de crear, estaré muerto.  

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