Edgar Zúñiga

Costa Rica

Un yigürro, ave nacional de Costa Rica, nos da la bienvenida con un canto prolongado al sentarnos en una mesa de la terraza que da hacia el Golf Range del Hotel Marriot de San José. El verde que te quiero verde —eterno— de este país centroamericano. Se hace aún más intenso con el inicio de una lluvia persistente.Café costarricense de por medio, se me ocurre que si Édgar Zúñiga no hubiera nacido en Alajuela, ni hubiese sido escultor, posiblemente lo confundiría con un cirujano.Sí, tiene un aire de médico y si no hubiera existido esa posibilidad, seguramente le hubiese confundido con Jesucristo, ya que se parece y mucho.Les digo que es bastante intimidan hacerle preguntas a alguien que se parece tanto al mencionado, pero bueno, disparo las primeras.

 

¿Cuál fue el primer contacto que tuviste con el acero?¿Por qué?¿Hace cuántos años?¿Fue algo que buscaste o algo con lo que te encontraste?

 

Mi inicio en la escultura fue a través de la imaginería religiosa; mi padre fue escultor de imaginería religiosa.Mi hermano Fransisco Zúñiga , quién falleció en México, también se inició en ese tipo de escultura.Por muchos años hice sólo eso, pero luego sentí la necesidad de crear una obra personal y en 1979 empecé trabajando un poco influido por la escultura constructivista y de desecho de Pablo Picasso.En esa época hice mis primeras esculturas de hierro y acero.Luego algunas forjadas, pero rápidamente me dediqué al bronce y empecé a trabajarlo.Modelé la arcilla, monté mi propia fundación y así estuve por casi quince años; luego, me cansó un poco el bronce y empecé a buscar un nuevo lenguaje.En esa búsqueda , que fue por los noventas, entré a tallar horcones antiguos buscando cierta magia, pero luego quise llevar esta experiencia afuera, a la intemperie y es ahí donde nuevamente retorno al acero y el producto son esas formas columnales. 

 

¿Cortabas el acero con soplete?

 

Empecé cortando con soplete, pero rápidamente lo reemplacé por el plasma.

 

¿Aún conservas ese primer soplete?

 

Sí, sí, cómo no. 

 

¿Qué marca es?

 

Un Miller con maneral National.Aí, con ese soplete, empecé a trabajar el acero al carbón y en 1979 me invitaron a un simposio de escultura en acero inoxidable y desde entonces he participado en unos diez del ellos sobre el mismo tema.En el penúltimo, que fue en Tailandia, hice una escultura de seis metros.Hoy estoy más interesado en combinar mi trabajo del acero al carbón y el acero inoxidable; es más, la escultura que presentaré en la exposición de MARCO lleva ambos materiales.Es un poco el jugo de luz y sombra, por el brillo del acero inoxidable y el óxido opaco del acero al carbón. 

 

¿Qué te parece esta historia de la exposición de arte en acero en MARCO?

 

Me parece sumamente novedosa y estoy sorprendido de ver que se logre, ya que veo que la sociedad va también buscando esa salida, de que haya más acercamiento de la parte empresarial, industrial, cultural y la parte de hacedores de pensamiento.De hecho, el mundo va exigiendo esa necesidad, ya que al estar tan convulsionad, tan lleno de guerras y crisis tan fuertes, vamos necesitando más espacios espirituales y el arte indudablemente es una gran salida. Yo creo que no es por casualidad que de alguna manera, empresarios del acero vayan buscando ese ligamen.Es algo muy atinado que se da en un muy buen momento. 

 

¿Por qué aceptaste participar, qué te motivó a hacerlo?

 

Tuvo que ver mucho la seriedad que percibí en vos, eso fue muy importante, sentir con quién estás tratando, porque quien lo contacta a uno puede abrir la puerta o no, y de inmediata te lleva a una reflexión, bueno…se trata de una Fundación Villacero—obviamente ligada al 

acero — entonces te motiva.Me dije, ‘‘aquí no hay nada que perder, simplemente exponer’’. Aparte de eso que me gusta tanto — y que por ello me he dedicado desde hace tiempo a organizar simposios — que es el encuentro con los artistas en donde nos hermanamos más, desarrollamos nuestros conceptos.Se aprende mucho, también. 

 

¿Qué se debería hacer aquí en Costa Rica para lograr que algún organismo se interesa en el desarrollo de nuevos artistas que trabajen el acero?

 

Yo he puesto mi grano de arena, ya que he organizado cuatro simposios al aire libre, donde artistas de diferentes partes del mundo vienen y hacen sus esculturas ‘‘in situ’’ durante diez ó quince días.Como te has dado cuenta, San José está plagado de esculturas…

 

Sí, es sorprendente, está lleno, por todos lados, parece magnífico.

 

La idea es que la gente vea cómo a partir de cuatro a cinco planchas de acero, van surgiendo formas extraordinarias y diferentes.La gente disfruta muchísimo eso, no te digo los niños, a los cuales les fascina.La municipalidad aporta una buena parte de los medios para el logro de los mismo, también empresas y algunos bancos.El artista, en un gesto de generosidad, dona al país una pieza que tiene un valor entre los reina mil y cuarenta mil dólares.Es una experiencia maravillosa ver a cantidad de niños de las escuelas que desfilan mientras estamos en el proceso de crear las obras.Desgraciadamente, por otro lado, hay un vacío total en el Campo académico, prácticamente coexiste en ninguna universidad ningún taller de escultura.Creo que es necesario plantear algo, ya. 

 

¿Tienes hijos,Édgar?

 

Sí, cuatro.Tres mujeres y un varón.

 

¿Algunas de ellas o él están haciendo sus pinitos en la escultura? Te hago la pregunta porque los míos casi ni aparecen por mi taller. 

 

Bueno, la mayor tiene una maestría en Barcelona en edición, pero creo —lo deseo— que va a terminar en la escultura, ya que se ha metido de lleno en la cerámica, con mucho interés.Se llama Seomara.La del centro, Verónica, está graduada en historia del arte.La que le sigue, es pintora, el menor, es el creo que va a tomar la posta, ya que en varias oportunidades se ha puesto a trabajar a la par mía.

 

¿Ése es tu sueño, el que él te siga?

 

A mí me gustaría.Es un excelente dibujante y creo que va a terminar por ahí.

 

¿Cuál es la escultura que todavía no hiciste, la que tienes ahí y que algún día quisieras que se llevara a la realidad?¿Dónde la pondrías?

 

Bueno, yo tengo un parámetro muy fuerte que es mi hermano Fransisco Zúñiga, y más ahora que se ama de vender una obra en Sotherby’s de tres millones de dólares (ríe).Me gustaría tener una de mis obras en el Museo de Hakon, en Japón.Ése es uno de los sueños que uno abraza, pero por supuesto que me gustaría tener aquí en Costa Rica la obra más grande, de unos quince ó veinte metros. 

 

¿Es cierto de que sos descendiente del Cid Campeador?

 

¡Ja, ja, ja! Sí, eso dicen ¡ja, ja, ja! ( no para de reír…)

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