Elle (2016)

Honestidad, mentiras y guerra de géneros: Elle (2016) de Paul Verhoeven

ELLE/ PAUL VERHOEVEN / FRANCIA-ALEMANIA-BÉLGICA / 2016/ R / 130´/ ★★★★1/2

Por Herbert Neutra

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Nos han tocado tiempos en los que ser un hombre promedio, manifestarse abiertamente heterosexual y declararse fanático de las vaginas, constituyen afrentas y motivo de linchamiento o denuncia por parte de todos los “manginas", las feministas de pata en pared, los “mandilones”* felizmente casados, las redes sociales, los “deplorables" habitantes de la friendzone y, especialmente, las mujeres políticamente correctas. En este patético y libre-pensante escenario, Paul Verhoeven ha filmado la que puede ser su mejor película y de paso, nos ha mostrado algunas de las perturbadoras consecuencias del empoderamiento femenil, además del precio a pagar por una sociedad que cada día ofrece sin reparos,todas las concesiones a la incauta naturaleza del "bello sexo”** .

 

Lo nuevo del Holandés es un despropósito para los ojos de las generaciones taimadas y bien-intencionadas en 2016, también es la luz al final de un camino caracterizado por desaciertos ( “Showgirls", 1995; "Hollow Man", 2000), un taquillazo hollywoodense ("Basic Instinct", 1992) y unos cuantos filmes de culto ("Total Recall", 1990 ; "Robocop", 1987 & "The Fourth Man", 1983). En “Elle", tres de sus mayores obsesiones: la sexualidad humana, la violencia y la individualidad moderna, han logrado condensarse; siguiendo la estela de autores contundentes como Michael Haneke, Lars Von Trier o el más depurado David Cronenberg, la nueva película de Verhoeven, como lo mejor de estos directores, es una mirada realista y directa a los rugosidades de una humanidad que aspira a la igualdad y al equilibrio de roles, la misma en la que cada vez es más patente la incongruente pero cercana, agenda del marxismo cultural. Estamos ante una comedia negra sobre una violación a una bella damisela , un estilo y un tema que combinados, difícilmente dejarán a los espectadores y sobre todo, a la llamada “intelectualidad", indiferentes.

Michèle (Isabelle Huppert) es una mujer mayor, exitosa, realizada y divorciada, habitante de la cosmopolita Paris; un día, un desconocido irrumpe en su apartamento y abusa de ella; la espiral de situaciones que desencadenará este suceso, así como la psicología de la protagonista y la de las personas que la rodean, irán presentándose sin ningún pudor, olvidando las buenas maneras y los lugares comunes de la indignación. La interpretación de Huppert es memorable, cruda e incontestable, tan inescrupulosa, narcisista y sincera como la de muchas mujeres contemporáneas de a pie. El retrato que nos ofrece Verhoeven de todo este contexto, se caracteriza por un tono objetivo, de asepsia técnica, pulido ya en su anterior trabajo:"The Black Book" (2006). En la película apenas se abandonan los clásicos y conocidos planos cinematográficos por una que otra animación en 3-D de algún monitor de la compañia de video-juegos que Michèle dirige, ya que aquí, para finalidades de la sátira, cualquier efectismo sobra, basta con presentar los hechos crudos en una modesta pero loable edición, para dejarnos atónitos y estupefactos. A pesar de toda su provocación no se trata de una película de denuncia, tan solo de una versión honesta del mundo del presente y porvenir, un mundo que, gústenos o NO, machos y hembras tenemos que compartir. 

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