Francisca Cerda

Chile

El ingreso de una vagabunda costeras en la noche del lunes, que permitió la llegada de una masa de aire frío, produjo una espesa neblina hasta el mediodía en Santiago de Chile, la cual nos demoró el arribo a La Florida, en las laderas de la Cordillera de los Andes, por lo menos una hora y media. Allí, entre coníferas que Francisca plantó hacia varios años, me sumerjo en su mundo.Un taller con una luz envidiable y una casa diseñada por ella que contiene innumerables piezas escultórica.Ahí, mirando ‘‘Las manos’’ — la pieza que presenta en MARCO— y que desde el patio parece que está viva debido a la maravillosa luz matinal de invierno chileno, le pregunto: 

 

¿Cuándo empezó toda la historia y cuándo fue que tuviste el primer contacto con el acero?

 

Te diría que estudié en la Escuela de Bellas Artes de Chile y como que el acero lo conocía solamente para fabricar estructuras para hacer escultura en yeso o en crea y después pasarla a la fundición.En esa época hacía mucha fundición en bronce y en aluminio.Mi primer contacto, en realidad, con la soldadura y el acero mismo, fue cuando recibí una beca del British Council y me fui a estudiar un año a Londres a la Wimbledon School of Art.Ahí hice un curso de soldadura y tuve un contacto íntimo con el acero. 

 

¿En qué año fue eso?

 

En el año 1990-1991.Me gustó mucho, porque ahí descubrí el ‘’agregado’’,la adición.Debe ser por eso que nunca he trabajado la piedra, me satisface mas adherir que extraer. 

 

Bueno, sí, son las dos corrientes de la escultura,¿no?, por adición y por sustracción.

 

Sí, claro.Luego me di cuenta de que había una posibilidad fabulosa, que era la de hacer escultura para exteriores en acero en formato monumental y mi primera fue una que hice en honor a Marcela Paz y que está expuesta en Vitacura, aquí Santiago.Luego gané un concurso para hacer una escultura en homenaje al Padre Hurtado, el santo chileno; y fue allí donde me enamoré de ese metal, porque el trabajar con una plancha de acero permitió lograr una transparencia que puede ser apreciada desde todos los ángulos.

 

¿Te acordás de la primera pieza que hiciste en acero?

 

Sí, fue la que hice en Wimbledon.Se la regalé a una amiga mía londinense y la tiene en su jardín. 

 

¿Que representaba esa pieza?

 

Era una mujer sentada en una silla. 

 

Tú le metes el cuerpo al acero, ¿no?

 

Sí, por supuesto.Y quiero decirte — hablando del cuerpo— que cuando yo empecé, en la universidad trabajé con formas orgánicas abstractas pero luego me di cuenta que la forma que estaba usando era la del cuerpo de la mujer y de allí parte todo un proceso psicológico. A medida que yo iba creciendo como mujer, también estas esculturas mías de mujeres iban engordando y fui bastante famoso un tiempo debido a estas gordas, tipo Botero , que dicen ¿ya?, pero yo las encuentro muy diferentes a las del colombiano, porque las mías son más reales, no son tan caricaturescas, tan juguetones, tan muñecas como las de él.A raíz de eso he seguido buscando… te diría que yo no me juego con un solo material sino lo que quiero expresar a lo que quiero decir, lo hago con el material más adecuado y es así como he trabajado el acero con concreto o con otros metales. 

 

¿Cuál fue tu primera exposición formal?

 

Fue en 1994, en la galería Akal y ahí se daba, en esa exposición, ambas formas de trabajar: por un lado, lo abstracto y por el otro, más figurativo.Lo gracioso es que la crítica, que yo respetaba mucho, no se puso de acuerdo porque algunos me decían que mi línea era lo abstracto y otros lo figurativo.Ahí me di cuenta de que la crítica es bastante subjetiva ¿te fijas? La verdadera es que siempre he hecho lo que me sale de corazón ,nomás. 

 

¿Tuviste algún ídolo? ¿Quién era en esa época al que tenías en el pedestal? Dompé, el escultor argentino me dio que Brancussi lo marco. ¿A ti quién te marcó ?

 

Creo que fue Marta Colvin; en realidad, trabajar con ella era fascinante.Su energía era lo que más me motiva.Debo reconocer que hay también dos escultores que a mí siempre me han llamado mucho la atención y que aún hoy sigo mirando su trabajo; Henry Moore y Matisse.Uno, porque retoma la figura humana y vuela con ella y el otro, con esa forma tan espantan y directa de trabajar.Esa frescura me maravilla. 

 

¿Tienes hijos, Francisca?  

 

Sí, tengo dos hijos y tres, cuatro…¡cinco nietos!

 

¿Y alguno de tus hijos ha tomado tu posta?

 

No.Mi hija, cuando ella entró a la universidad, tenía dos opciones, estudiar psicología o arte, pero siguió psicología, pero tiene un ojo maravilloso.Ha sido mi modelo mucho tiempo.Lo bueno que cuando me atasco con una obra, cuando me entran las dudas, la llamo a ella. 

 

¿O sea que vas al psicólogo? 

 

¡Ja ,ja, ja! Sí, voy al psicólogo y me ayuda con la escultura.Mi otro hijo es un ingeniero en construcción naval y de alguna manera es muy creativo, le gusta inventar, digamos, máquinas y también le fascina construir casas. 

 

¿De dónde crees que viene tu manualidad? 

 

Mira, primero que nada de chica yo bailaba, ¿ya?, o sea mi amor era el baile; a los cinco años ya lo hacía muy bien y lo continué hasta los diez.El baile es una forma que se desplaza por el espacio, es volumen, pero me duró poco el gusto porque a esa edad me dio reumatismo de corazón y ya no pude seguir. Estuve como un año en cama, imagínate, en esas épocas no había televisión.Así que me la pasaba dibujando todo el tiempo y leyendo muchísimo. Y de alguna manera eso sirvió, yo creo, porque cuando me metí a la universidad, me metí por pintura; en realidad nunca había trabajado con mis manos las esculturas y la primera vez que lo hice me fascinó esa cosa táctil.En fin, yo creo que la escultura es un baile en el espacio. 

 

Pero,¿alguno de tus ancestros era artista?

 

No.No, mi padre era ingeniero y mi madre tenía mucho sentido del color, hacía artesanía, pero creo que todo viene de la familia Cerda porque cada uno de los hijos de mi padre, que son cinco, ha seguido el arte.Sí, ahí a habido algún gen, ¿ya?.

 

¿Cómo se llaman tus perros, éstos que te hacen compañía? 

 

Uno se llama el Rulo, otro el Truco y la otra la Viana.

 

¿Qué quiere decir Trauco?

 

Es una historia chilota, que significa lo siguiente: cuando las mujeres quedan embarazadas, siempre le echan la culpa a Trauco.¡Ja, ja, ja! Ese es el sentido, parece que sólo visita a las mujeres de noches ¡Ja, ja , ja! 

 

Sé que estás proyectando una escultura monumental, de qué se trata?

 

En este minuto estoy metida en tres concursos, veremos si sale alguno. 

 

Tienes muy buena experiencia en ganar concursos, ya lo he comprobado.

 

Sí…pero hay muy buenos escultores y uno compite con muchos. 

 

Pero no hay que pecar de humilde.

 

Bueno, sí …cuando yo compito lo doy todo, lo hago con mucho entusiasmo y doy lo máximo.Depende mucho del jurado, si uno es elegido  no. A mí me encanta porque siempre hay ciertas limitaciones, ya sea del espacio, del lugar donde va a ir, de la materialidad, entonces te obliga a funcionar con esos parámetros, así que siempre depende de cómo tú solucionas los problemas.Me gustan los desafíos, me gusta lo novedoso y cómo enfrentar los problemas. 

 

Dime de qué se trata específicamente ese proyecto que estás haciendo de ochenta metros de longitud. 

 

El lugar que se eligió es el que corre al costado de la Costera Norte, que es una autopista completamente nueva.La idea es de un lugar que está bastante abierto y el espectador no puede llegar a la pieza, sino que solamente se puede ver desde los autos ya que no hay forma de pararse, de detenerse.Mi idea es una escultura recorriste durante el trayecto del auto ¿ya?, no es una escultura sola, imagínate, tiene ochenta metros de largo, El título será: ‘‘¿Qué se teje?’’. 

 

¿Qué te parece esta de idea de la Fundación Villacero de juntar a 50 escultores de veintisiete países diferentes en MARCO?

 

Bueno, primero que nada encuentro maravilloso el hecho que un industrial como lo es Julio Villareal Guajardo se entere por la escultura y le dé tanto amor a ella, digamos, y que la necesite.Yo creo que es poca la gente, de repente, que se da cuenta de que el arte es importante para vivir y que lo hace más humano.Lo otro es el hecho de juntarnos los escultores; yo creo que eso es muy positivo, el poder conversar, el conocer cómo es el trabajo artístico en cada país, el poder, digamos, conectarnos hacer como una red de artistas mundiales.Encuentro que es una idea maravillosa que se produzca y que nos dé la posibilidad la Fundación Villacero.

 

Bueno, nos vemos en México, ¿ya?

 

Sí, nos vemos, ¿ya? (ríe)

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