Gabriel Beltrán

Colombia

A dos cuadras del Plagio de Nariño -- sede de la presidencia de la república de colombia— en el barrio Nueva Santa Fe, Gabriel Beltrán — descendiente de aquellos lombardos que marchaban en avanzada, construyendo los puentes de piedra sobre los ríos para que mis ejércitos de los imperios pudieran cazarlos — me mira fijo recargado en un sofá azul de su estudio.De corta estatura, fornido y con unas manos que delatan el trabajo duro para domar las artistas del acero, espera mi primera pregunta. A su lado, su ángel Sandra, la compañera de mil batallas y encargada de la parte más importante de un artista, que es la de mantener las cosas funcionando y ek ánimo en alto.Rodeado de sus hijos e hijas de acero, le pregunto en un 18 de junio — Día del padre — a este padre ‘‘acerado’’. 


¿Cuál fue el primer contacto que tuviste con el cero, de dónde llegó, de dónde vino?

 

El acero siempre me pareció un material fascinante, como traído de las estrellas; me daba temor dado lo fuerte del metal, ya que me hacía recordar cuando de niño observaba los destellos en el cielo.En la Escuela de Artes, que fue donde hice toda la carera con respecto a eso, inmerso en la corriente figurativa, terminé haciendo abstracto. Claro que primero empecé con madera y aluminio debido a que el acero le tenía — y le tengo— un enorme respeto, pero luego, al conocerlo, me pareció muy hermoso. Después de aluminio, le di al acero.Algo me pasa cuando veo una lámina de acero, no sé, es algo que me complace y siempre lo trato con mucho cariño y me doy todo. Debo decirte que con el acero pagué mis estudios ya que cuando estaba en la Escuelas de Artes, haciendo figurativos, yo me las ingenié para crear esculturas abstractas con chatarra, con despuntes, que luego vendía y con ello puede financiar mi carrera, por allá en el año 1979. A pesar de haber empezado con madera, hoy puedo decir que el acero es mucho más noble, claro.. cuando uno sabe trabajarlo.El acero es un material al que hay que darle simplemente lo que se merece y no ir más allá, porque el acero tiene una personalidad tan definida que si uno lo somete a unas cargas, o a una hechos, o a unas ideas que no van con él, el acero inmediatamente se le retira a uno.El acero es celoso y es mucho más noble que la madera cuando se sabe trabajar.
 

¿Tu primera pieza, la conservas aún?

 

No, las primeras piezas las vendí, pero recuerdo una a la que considero ‘‘la’’ primigenia que hice en 1982 en Alemania Federal, en la ciudad de Wassen Müller, cerca de Hamburgo.La fabriqué en acero oxidado, se llamó ‘‘Maíz’’. Fue durante un Simposio Internacional de Escultura que organizó la empresa ACO. Fíjate que esa escultura la tiene hoy Domingo Izquierda el famoso pintor puertorriqueño.

Veo que le das un tratamiento increíble el acero, esos dobleces…

 

En el acero para mí está todo y en este momento tan fundamental de mi carrera, he encontrado en él toda la parte visual. El acero tiene algo fundamental, que es la cinética. Por sí solo, el acero es cinético y tiene una propiedad que no tiene ningún  otro metal , o tal vez el bronce sí, que es que perdura mucho tiempo debido a las diferentes pátinas que se le puede aplicar, acordes a las necesidades plásticas que uno tiene.


¿Qué tipo de acero usas?


Ante todo me gusta el inoxidable; aquí tenemos en Colombia el 304, que es el más popular , aunque dejare decirte que no tenemos mucha variedad de acero y por lo tanto las gran mayoría es importado, básicamente de Venezuela.


¿Cortas con soplete?

 

Sí, pero aquí en Bogotá hay un sitio donde voy y me cortan todo toque necesito, en frío, usando guillotinas, porque le doy más importancia a la parte mecánica, digamos, del acero ; por eso no uso el soplete como una herramienta cotidiana. 


¿Cómo es tu proceso?¿Haces un croquis y luego saltas a la maqueta de acero o maquetas ene cartón? 

 

Primero déjame decirte que la idea que yo tengo de la escultura es muy peculiar, ya que yo no me considero escultor. Yo soy un constructor tridimensional, porque el escultor es el que quita, el que moldea y y me veo más como un constructor, un diseñador del espacio.

¿Tuviste algún maestro o alguien influyó en tu camino?

 

Mis maestros fueron más bien virtuales; me fijé mucho en la obra tridimensional de los orientales, de los japoneses y, por último, la obra lationoamericana. Me incliné hacia en constructivismo, que es la escuela que, me parece, prevalece como hecho tecnológico y como hecho plástico, ya que es muy virtuosa y muy tranquila, en el sentido de que es un escuela muy libre. Yo me catalogo en ese momento más como un artista de expresión abstracta, porque no utilizo maqueta sino que voy sobre el terreno y voy modificando la forma y el espacio. Creo que en estos tiempos, hay que usar las posibilidades tecnológicas y no forzar tanto la parte manual, sino darle énfasis a la parte metal, a la parte constructiva como tal.


¿Tienes hijos?

 

Hoy como estamos en el Día del Padre, bueno, mira te presento a ‘‘Enlace’’ ,a ‘‘Nautilus’’ , a ‘‘Origen’’ , a ‘‘Ocobos’’ , a ‘‘Estertores’’  (ríe señalando las piezas que nos rodean).


¿De donde viene tu familia, qué hacía tu padre?

 

Mi familia es toda la colombiana y mi padre fue fotógrafo y es el antecedente dentro de la plástica que tengo.Tengo una hermana pintora y mis orígenes son cubanos, que se remontan a Lombarda, la parte sur de España.


¡Me parecía, porque los lombardos por lo general son de tu altura!

 

¡Ja, ja ja!


¿Qué fue lo que hizo que dijeras que sí a participar en esta iniciativa de la Fundación Villacero?

 

Ante todo, mostrar la obra y también la experiencia de la reunión con los demás escultores , con los demás colegas que uno no conoce. Aquí en mi medio, la gente es muy egoísta, son muy callados, muy subterráneos y a mí eso no me gusta nada. A mí lo queme gusta más es que todos en el mundo estemos tranquilos y hacer una unión internacional, crear lazos. Por eso agradezco mucho tu presencia aquí y sobre todo a la Fundación Villacero, que hizo posible que pueda conocerte personalmente. Creo que generar puentes de acción al respecto es algo no solo importante, sino admirable.Me genera mucha alegría que se pueda concretar algo así ymsencillamente dialogar con los demás ; hay veces en que uno se vuelve una isla y entonces no sabe lo que están haciendo los otros.


¿Algún sueño, Gabriel?

 

El sueño mío es se comprenda mucho más el aspecto tridimensional, que se comprenda más el esfuerzo que se está haciendo, que no es lucha. A mí me parece más un juego muy sabio, de lo que es la escultura. Simplemente, si tuviera que concretizar, te diría que el sueño mío es hacer las cosas bien las cosas y que haya respeto, no solamente para uno sino respetar el pasado, respetar también el futuro y que se entienda, que se entienda lo que hacemos.

¿Qué crees que hace falta para incentivar a los jóvenes a que se involucren, a manejar nuestro oficio, a domar el acero?

 

Desgraciadamente, en las escuelas de arte de Colombia hay muy poco oficio o ‘‘cocina’’ , como le decimos nosotros, y les cuesta tomar la obra tridimensional seriamente.Se necesita mucho mas escuela, mucha más entrega; la parte del oficio se está perdiendo debido a que se le da más vuelo a la parte filosófica. Dejemos la filosofía a los críticos darte, pero uno como escultor debe estar mas entregado la material que produce el pensamiento y lo hace realidad. La lástima es que el oficio se está perdiendo esta generación.Aquí se está haciendo mucha obra tridimensional efímera, pero muy poco acero, a pesar de que es el material más noble, pero se le tiene miedo…porque es difícil detonar y no cualquiera lo comprende.
Se debe de tener mucha disciplina, mucha constancia, no es para los artistas de domingo, ésos que esperan que le lleguen las musas. Al acero hay que tenerle respeto, porque es noble. El acero es hermoso. Hay que seguirle dando, hermano. Picasso decía que de quinientos ejercicios prácticos, uno era una obra de arte. Yo estoy totalmente de acuerdo con ello, para hacer uno las cosas y para estar, hay que dotarse de tranquilidad económica y saber de antemano que muchas de las piezas no serían nada.


¿Destruyes mucho?

 

No, lo que hago es reformar.
 

¿Te gusta el vino?

 

Sí, el tinto, seco.


¿Trabajas con música?

 

No, lo que pasa es que cuando empiezo a trabajar me vuelo de aquí, me concentro y no oiga nada.Cuando la pieza ya está medio amarrada, me empiezo a bajar y con ellos vienen los ruidos y alguna que otra música por ahí, de un pulidor…¡ja, ja ,ja! Crear para mí es un goce, además sin droga, sin nada.Sólo se necesita un espíritu y un ente creativo.


¿Conoces  México?

 

Nunca he estado en México y creo que la vida me lo había negado porque no había una razón lo suficientemente sólida como para ir, pero ahora ya la tengo. ¡Qué mejor que esta maravillosa exposición en MARCO! ¡Qué mejor que encontrarme con todos los colegas acerados! ¡Qué mejor que estrecharle la mano a los grandes maestros Anthony Caro y Tim Scott! ¡Qué mejor que sentarme en una silla de acero en su casa, Mac!
 

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