Joe Mooney  

Estados Unidos 

Joe es un luchador, como lo fue su abuelo y su padre—que luchaban contra las llamas para arrancarle, a la muerte, vidas— de profesión bomberos. Joe lucha por la vida con una fuerza y una fe maravillosa. En la ciudad de Filadelfia, un día domingo soleado, pasó a recogerme al hotel y me llevó a su fantástico taller, donde se puede notar la mano que un hombre metódico ya que todo está dónde tiene que estar y en orden.Quiero decirles que tenía meses sin prender su soplete, y el hecho de que yo lo haya incitado a hacerlo para la foto, le emocionó. ‘‘Is a good  feeling’’, me dijo con los ojos enrojecidos. Escultor de inicio tardío , Mooney es uno de los grandes del país del norte. Su trabajo es único. Recorta tubos y con esos recortes compone su música espacial. Inmersos en el silencio de su estudio, le pregunto: 

 

Joe, ¿cómo es la cosa? Cuéntame. 

 

Están todo estos pensamientos dentro de mi cabeza, así que lo que yo hago es dibujar, dibujo y dibujo y hago series de dibujos que salen casi automáticamente de mis manos.Trato de leer el lado oculto de lo que en ese momento pienso al verlos.Claro, todo el mundo tiene que pagar la cuenta de la luz y el gas, pero yo trato de entender lo que está pasando con mi vida, así que como te digo, Mac, hago dibujos y trato de leerlos , al leerlos, vienen las palabras. 

 

¿Poesía?

 

La palabra podía es una palabra graciosa, pero sí, en cierto modo es poseía pero estructurada. De esta escritura que logro, trato de entender lo que hay en el ‘‘próximo nivel’’ en mi vida, de comprender qué hay en las profundidades…de sabe que si lo que a uno le pasa en la vida es para bien o para mal. Al encontrarme en ese nivel de pensamiento, empiezan a mostrarse caracteres o personajes históricos; tienes que sabes, Mac, que yo leo constantemente de todo, bueno, malo y mientras lo hago, hay palabras que vienen  mi mente de diversas direcciones y desde allí voy al encuentro de los héroes. Todos buscamos a los héroes de la vida, a la gente de la que podemos aprender, de los que tal vez podamos imitar y de aquellos que han hecho cosas, que han logrado cosas y lo han hecho bien. Claro, muchos no lo han logrado, pero al menos lo han intentado. Bueno, es eso, la constante de estar arriba algunas veces y otras abajo, logrando o fracasando, pero caminando al fin. La cuestión de mirar para arriba todo el tiempo, de caerte y levantarte.El Ave Fénix…En conclusión, de ahí es donde sale todo, y se transforma en maquetas y luego en escultura en acero. 

 

¿Y cuándo empezó todo? ¿Cómo llegaste a ser escultor? 

 

Mi padre imi abuelo fueron bomberos, Ellos eran unos maestros para trabajar con las manos y eran brillantes y muy astutos. Mi padre, a los ochenta años, salvó a varias personas de un segundo piso en llamas, él solo. Así que en mi familia se arreglaba en casa, lo que había que reparar se hacía en la casa y yo andaba por ahí, todo el tiempo.Mi paso por la escuela fue muy confuso, ya que tengo una mente que es demasiado amplia, el espectro es inmensamente grande y estoy bendecido por una gran curiosidad, lo quiero saber todo. Me la pasaba la mayoría del tiempo haciéndome la pregunta: ¿Cómo funciona esto? Y tratando de entender su funcionamiento. 

 

¿A qué edad empezaste?

 

Desde muy pequeño, a los seis o siete años, pero no era arte, a esa edad no sabía que existían los artistas, yo pensaba que eran seres elegido que defendía de otro mundo. Más tarde fui a la secundaria y me enrolé en la marina, para luego estudiar y obtener mi diploma como administrador de negocios.Un día conocí a una persona —que luego fue mi amigo— y que era pintor, pero lo notable es que él ‘’decidió’’ ser pintor, y yo no sabía que ese podía hacer algo así. Yo pensaba que era magia, que los artistas traían un especie de corona dorada sobre la cabeza…(ríe)un día vino a un negocio que yo tenía y cuando vio algunas cosas que estaban haciendo en una madera —creo que eran repisas— me dijo que eso no eran repisas, eran esculturas. Ahí me di cuenta de que podía emprender otra dirección y meterme en el arte, pero eso fue tarde, yo tenía ya veintiséis años. Tomé la decisión y dejé todo y me metí seis meses en la biblioteca de arte de la Universidad de Filadelfia, todos los días de nueve a cinco a ver muchos libros de arte y de escultura y aprendí, aprendí mucho. Llené muchísimo libros negros de notas y ése fue mi primigenio encuentro con el arte. Seguí mi instinto sin ninguna estructura hasta que mi cabeza se lleno de información. De allí entré a la escuela de arte, y saqué una maestría a los treinta años. Así me convertí en escultor y me transformé en los que soy.El camino fue duro, pero una vez que uno está en ese camino, no queda otra que caminar. 

 

¿Por qué usas tubo como medio para tus esculturas?

 

Bueno, el tubo es interesante, ya que si tú usas placa, básicamente lo que estás haciendo es vivir formas, pero cuando tú cortas el tubo, queda como cuando semi-cierras tus manos y es como masajear el espacio, manipularlo y logras el positivo y el negativo y, sobre todo, sostiene el espacio como los sostendría un par de manos, dejando pasar el aire entre los dedos. La placa es más divisoria y yo no me siento cómoda con ella, con el tubo puedo hacer muchísimas variaciones de formas. 

 

 

¿Cuál es tu herramienta favorita, la que te llevarías a la otra vida?

 

¡Ja, ja, ja …! (ríe a carcajadas). Bueno, el acero es el medio y con el soplete soy inmensamente feliz, aunque con la máquina de soldar también. Me gusta la forma en que el acero se licúa, me gusta la forma en que gotea, me gusta como suena al cortarlo con el soplete y, sobre todo, cuando dibujo con él. Pero hay que ser bueno por que tiene que tener la suficiente calidad de corte para hacerlo y dejarlo como sale, no volver a tocarlo.Jamás le hago bisel a una pieza y cuando soldo, debe ser casi perfecta la soldadura, por que no me gusta volver sobre ella, sobreponer otro cordón, jamás. En definitiva, me llevaría el soplete y la máquina de soldar. 

 

¿Tienes hijos?

 

Tengo dos jóvenes, Michael tiene veintitrés años y está haciendo su maestría en Ingeniería y tiene una mente brillante, una mente original; es el que siempre hace preguntas que uno jamás se imaginaría y pregunta nuevas preguntas y tiene la facilidad de encontrar las respuestas. Brian, el más joven, tiene una mente derecha como una flecha, es disciplinado y un talento increíble, ha sido acreedor de uno de los promedios más altos del país en Biología. Ellos dos son para mí una maravillas de hijos, y se adoran como hermanos y jamás les he escuchado discutir o pelearse. Es increíble.

 

¿Cuál ha sido tu herida más profunda en esta ‘‘guerra’’ por domar el acero?

 

Mac. tengo leucemia y esta enfermedad no sé de dónde salió, los doctores dicen que a lo mejor es la bencina, yo no lo sé y como bien sabes, hay muchas cosas en el taller con las que uno está en contacto día a día, pero nadie lo sabe, así que yo no podría decirte que mi padecimiento se debe a lo que hago.Durante todos estos años, me he lastimado, me he cortado, quemado, golpeado, pero a todo eso uno sobrevive…

 

¿Qué piensas sobre esta idea de la Fundación Villacero de juntas a escultores de diferentes países en una gran exposición?

 

creo que ustedes son magníficos, que toda la idea desde s base a la superficie es genial, sobre todo viendo la energía que tú, Mac, le has puesto a todo este proyecto en función de la unión de todos nosotros sacrificando, bien lo sé, tu tiempo como escultor, pero por otro lado, creando una red de amigos, de talentos…¡un trabajo muy duro! Yo agradezco que me hayan considerado para representar a los escultores de mí país, que como en todos los países , son trabajadores que le ponen el cuerpo al acero. 

 

¿Quién fue tu guía en todo este proceso?

 

Ciertamente Brancussi esta ahí, me fascina la forma en que controló la presentación de sus piezas y el espíritu de él está muy presente en mí, aunque él fue más un ‘’extractor de materia’’ mientras que yo soy un ‘’constructor’’. Aprecio mucho a David Smith y aprecio admiro a muchos escultores, pero bueno, Henry Moore es otro, sin entrar por supuesto a los sin nombre esos que esculpieron hace miles de años piezas maravillosas, algunas de tamaño pequeñísimo, pero de una perfección fuera de este mundo. 

 

¿Conoces México?

 

Nunca estuve en México, la única vez que salí de mi país fue cuando estaba en la Marina de Guerra.

 

Bueno, estaremos orgullosos de recibir en mi país por primera vez y muchísimas gracias por esta entrevista, Joe. 

 

El gusto fue mío, Mac.

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