Jorge Elizondo

México

Elizondo es el único artista de todos los que he conocido, que hace doscientos cincuenta abdominales cada mañana al levantarse. ‘‘Es la única forma de evitar las lesiones en la espalda,Mac’’ me dice.Increíble. Yo creo que no llego ni a tres…Tiene un maravilloso estudio en La Huasteca, a pocos kilómetros de la ciudad de Monterrey, enclavado entre montañas que parece esculturas gigantescas y donde año a año, organiza seminarios internacionales de escultura.Es un maestro y de los buenos.Su última monumental, La Nube, que engalana de la Ruta de las Esculturas del Mundo, representando justa y dignamente a los artistas de México en el lecho del río Santa Catarina, que cruza toda la ciudad capital del estado de Nuevo León como si fuera una enorme arteria gris abierta al sol.Para acabar pronto, también en el único artista que conozco que trabaja el día del trabajo, el primero de mayo, que fue cuando me citó para hacer esta entrevista.Allí, en el silencio de ese lugar de elegidos y con un café expreso de por medio y restos de tamales en la mesa, le preguntó:

 

¿Como empezó todo, Elizondo?

 

¡Híjole! Bueno, mira, la escultura me eligió a mí, fui elegido, no elegí. Empecé a trabajar con mis manos y me gustaba trabajar en madera a la cual tenia acceso con facilidad, ya que no necesitaba la tecnología que requiere el acero t también la piedra más o menos paralela al acero, porque yo hacía piezas en los medio por allá a los finales de los setentas. Sí, tengo un pariente que fue escultor, excelente escultor, Fidias Elizondo, tío abuelo mío, pero yo no sabía.Un amigo mío me lo dijo y allí me sorprendí, porque yo no tenía ni idea.Yo contaba en esa época con unos dieciséis o diecisiete años.En realidad, todo esto fue casi un accidente porque desde chavo me corrieron de mi casa, me corrieron del Tic (Tecnológico de Monterrey) y anduve de hippie y de vago en las calles durante un buen tiempo, y para comer repuso a hacer cosas con alambre, de mecate, de madera, con varillas y con lo que pudiera, entonces me fui involucrando con muchos materiales. Era un exiliado. 

 

Un exiliado de la desviada. 

 

Exiliado del Tec, exiliado de la casa…

 

¿En que año fue eso?

 

Como en el año 1971, pero la vida me enseñó muchas cosas, entre ellas que si quiero algo tengo que pelear por ello, y me encontré con que soy muy feliz al hacer cosas con las manos, y eso es muy importante para mi.Un amigo escultor, Manuel Felguérez, me decía que tenía que tener cuidado con el oficio…pero ¡híjole!, yo soy oficial, y si ejercer el oficio me quita el ser escultor, pues entonces no soy escultor.Yo soy feliz haciendo las cosas con las manos. 

 

¿Y tu encuentro con un pedazo de acero?¿Cuál fue tu primera pieza?

 

¡Híjole!, no me acuerdo, mano.

 

Si no te acuerdas quiere decir que no la conservas…

 

No, no conservo mucha obra, tengo piezas en acero pero son recientes.Las primeras de acero sólo…no, no, no me acuerdo.Bueno, me recuerdo de una que es la ‘‘Entropía’’ y que es la monumental que está en Universidad de Monterrey.Creo que es la serie más importante, donde arranca el uso del acero es el de la ‘‘Entropía’’ en dónde yo juego en un espacio virtual y arrojo piezas en acero de diferentes formas dentro de ese espacio virtual para que se acomoden aleatoriamente, luego las uno como queden; por ejemplo, hago un cilindro y lo lleno de puros prismas, o hago un prisma cuadrangular y lo lleno de primas cuadrangulares más pequeños y el acomodo es aleatorio. El acero entra ahí porque tiene una capacidad de estructura que no puede darle ningún otro material, punto.Nadie puede hacer en piedra lo que se hace en acero, eso ni pensarlo. 

 

¿Ídolos, guías?

 

Chidilla…¡ja, ja, ja!,El papá de muchos, pero van también otras obras.Aaaaah…¿sabes cuándo hice mis primeras piezas?Fue en Barcelona, aprendí forja de acero con el maestro de la escuela Massana. Él me enseño cosas del acero que jamás se me olvidaron. Cómo estirarlo, cómo se extiende el cristal, me enseñó cosas muy delicadas del acero.Lo recuerdo con mucho cariño. 

 

¿Y tu herida de guerra más cabrona, digo, porque tú le metes el cuerpo al acero, no?

 

Como escultor la herida de guerra que más me molestó fue una ciática, por eso hago muchos abdominales, doscientos por día. A los treinta años aprendí eso. 

 

¿Cuál es tu herramienta preferida?

 

El martillo pa’ todo.Tengo muchísimos, sí, el martillo.

 

¿Tu formación ha sido académica?

 

Estudié primero Ingeniería Química y terminé la carrera por coraje, por darle el gusto a mi papá, y cuando lo hice, le entregué si título y me fui a estudiar arte.Pero yo me inicié como artesano.Recuerdo que un galicista de la ciudad que me vendía la obra me decía que yo era un buen artesano, ¡híjole…!, me calaba hondo, no te imaginas, me dolía.Luego me fui a estudiar a San Miguel Allende y después el grupo Alfa medio una beca y me fui a estudiar a Barcelona. Ahí sí ya me fui a la pura academia, donde recuerdo que mis maestros me decían que por qué, si era abstracto, me ponía a hacer figurativo.La cosa era conocer la regla y después romperla.No quiero caer en lo que puedo, quiero caer en lo que quiero, y así me formé.Fue una formación interna, propia. 

 

¿Tienes arrepentimientos en tu obra?

 

No, yo te voy a decir como concibo la experiencia d ser escultor, la concibo como un proceso experimental permanente y te puedo decir que si he hecho tres piezas chillonas en mi vida son tres; el resto son ensayos necesarios para llegar a esa tres piezas.Entonces, obviamente que no piensas de que ‘‘hubiera hecho esto o lo otro’’, no, son pasos que tuve que dar, si es que pretendo hacer una pieza chingona alguna vez. 

 

¿Tienes hijos?

 

Sí, dos. Uno de veinticinco y un chica de veintidós.Excelentes los dos. 

 

¿Ninguno de los dos seguirá tu camino?

 

No, porque tenemos una premisa con mi esposa y les hemos dicho de que ellos tienen que ser lo que ellos son.Y si mi hijo es un físico matemático, es porque él es eso.Y mi hija está prendidísima en la sociología y quiere irse a fondo. 

¿O sea que Jorge Elizondo se acaba con Jorge Elizondo?

 

Yo tengo una duda, porque me está resultando que yo soy un nieto de un escultor, así que no me sorprendía que hubiera un sobrino o un nieto al que la escultura lo escoja y lo jale como me jaló a mí. 

 

¿En tu fuero interno lo deseas, que alguien siga con esto que vas a dejar y retome la posta?

 

Bueno, eso le he platicado con mis hijos.Este es espacio, el Estudio Jorge Elizondo tiene una finalidad y es que Jorge Elizondo ya no es necesario y que esto siga caminando.Que mis hijos elijan a un escultor que siga dirigiendo este espacio para promover la escultura.

 

¿La escultura por adición es escultora?

 

Sí, claro.

 

La palabra escultura viene de esculpir.Cuando tú adhieres ¿sigues siendo escultura?

 

Claro. Para mí el modelado es también escultura.Creo que el que sea un escultura más que nada está en su contenido.Escultura es una expresión intelectual, como lo es un poema. 

 

Que tiene que tener substancia. 

 

Exacto.Si no, es un elemento decorativo y eso es otra cosa.Hay piezas de cerámica que son escultoras y hay cerámica.El contenido simbólico en el mundo de los símbolos lo hace escultura, yo puedo leerme en una escultura de vidrio o de acero o de piedra, pero también puedo tener objetos de todos esos materiales que no son esculturas porque no me comunican a mí nada. 

 

¿Qué te parece la idea de la Fundación Villacero de armar esta exposición a la que se te ha invitado?

 

Yo creo que tú estás actuando como el primer detonador organizador, ya quisiera yo que lo hicieron pedreros.Esto que estás haciendo no hay, ni con el vidrio lo hay, no de este pelo.Lo que se ha hecho aquí no tiene la dimensión de lo que estás haciendo tú, no se ha globalizado.Qué bueno que nos estén conectado porque puede ser el ejemplo para que otras compañías tomen ese camino, por ejemplo en concreto, en mármol, en aluminio. De esto se pueden derivar muchas cosas. Pienso que el mundo ha decaído en escultura, en México también, aquí se ha perdido esa fuerza y debemos retomarla, hay que retomar la batalla portes una batalla deliciosa. 

 

Tú vas a ser el escultor mexicano huésped, en Monterrey, conjuntamente con Pedro Martínez y un servidor en MARCO, así que te comprometo públicamente a que tires una fiesta por la ventana de tu taller.

 

Pero, por supuesto, con mucho gusto. 

  • YouTube - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco