Raúl Álvarez

Colombia

Los domingos, Bogotá es invadida por ciclistas y las avenidas principales y calles de la ciudad son cortadas para dar lugar a este programa implantado que tiene como objetivo que los bogotanos hagan ejercicio en familia.Miles de bicicletas se pasean por la ciudad.Debido a ello, tuvimos que dar varios rodeos para llegar a destino, pero Cristina, la esposa de Don Raúl Álvarez, tuvo la brillante idea de ir mostrándome — entre el trayecto del barrio La Candelaria, donde se encuentra la Fundación Gilberto Alzate, hasta su casa—algunas de las tantas piezas en acero que Álvarez tiene desparramadas por la ciudad.Fue un trayecto más de una hora.

Al llegar al edificio —donde este maravilloso matrimonio tiene su departamento— y al abrir la puerta, un espectáculo fabuloso invade mis ojos : la obra en acero de este colombiano de modales parsimoniosos y conversación pausada, con una experiencia de más de cuarenta años como escultor. 

 

Don Raúl , ¿cómo fue ese encuentro primigenio con el acero, cómo le llegó?

 

Bueno, siendo yo muy joven.Tenía unos diecisiete años cuando vi por primera vez en mi vida una escultura de un reconocido escultor antioqueño y me llamó muchísimo la atención su trabajo; de allí pienso yo que se inició mi inquietud por la escultura y desde entonces he trabajado con diferentes materiales, pero principalmente en acero. 

 

¿Estudió formalmente en alguna escuela de arte?

 

He trabajado dentro del proceso de autodidacta; sí, creo que puede aplicarse plenamente esa definición, porque a lo largo de todo este tiempo he tenido algunos profesores que me han orientado mucho en este campo.

 

¿Es ingeniero o arquitecto, Don Raúl ?

 

No , yo no hice estudios universitarios, pero sí he estudiado mucho todo lo concerniente a la escultura, tanto en Colombia como en Europa y en otros países. 

 

¿Cuándo fue la primera pieza que salió de sus manos como escultor?¿La conserva? 

 

No, no la conservo y además no sé a dónde fue a parar.Fue en madera, porque durante muchos años estuve vinculado a diseño de muebles en madera y tuve una industria de muebles.Diseñé durante todo ese tiempo para esa industria y comencé haciendo escultura en madera, justamente por esa vinculación. 

 

¿Y su primera pieza en acero?

 

Recuerdo que fue una varilla de acero; con ese material trabajé muchos años.Una de esas piezas, la última, la vi hace unos treinta años y no he vuelto a saber de ella (sonríe). 

 

¿Utiliza lámina negra, comercial, o también incursiona en el acero inoxidable?

 

Yo he trabajado a lo largo de todos estos años también con aluminio, luego contamina de acero inoxidable y últimamente, digamos hace veinte años, he venido utilizando la lámina de acero al carbono.

 

¿Qué piensa de la monumentalidad?

 

Yo produzco todas mis obras a escala y , por supuesto, tengo que comenzar con obra de pequeño formato, pero cada vez  que diseño y produzco una obra, la pinto para desarrollarla en gran escala.También creo que una obra de pequeño formato puede llegar a ser extraordinariamente monumental. 

 

¿Usa el dibujo,Don Raúl?

 

Sí, parto del boceto y luego hago las maquetas, para finalmente pasar al metal. 

 

¿Tiene contacto directo con el acero, le mete el cuerpo?

 

Yo intervengo en todos los procesos de la producción pero lógicamente me abstraigo de los más duros porque ya estoy un poco afectado de los ojos.Mis setenta y un años ya me pesan…

 

¿Tiene hijos Don Raúl?

 

Yo soy casado, tengo dos hijas y una de ellas vive justamente en México; la otra , en la Florida.

 

¿Alguna de ellas ha tomado su posta abrazando la escultura?

 

No.La mayor en un principio intentó incursionar en el arte, pero luego se fue por otro camino.

 

Bueno, ésa puede ser una buena noticia porque nuestra profesión es bastante ingrata; tenemos que ser prácticamente unos titanes para meternos con el acero.¿Cuál fue su última herida de guerra en el proceso de construcción de escultura?

 

Tengo una huella muy visible que me recuerda mi oficio todos los días y que es un corte en un dedo de la mano izquierda.De lo contrario, a los procesos los disfruto mucho porque encaro con mucho entusiasmo el reto de amar una lámina completamente lisa y comenzar a darle forma hasta realizar lo que me propongo con ella. 

 

Sí, veo que le entusiasma y le emociona mucho porque noto que hasta el tono de voz le cambió al decírmelo…(sonrío). ¿Qué cree usted que se debería hacer aquí en Colombia para impulsar a los artistas emergentes a que trabajen el acero?¿Qué consejo les daría?

 

Yo pienso que principalmente el apoyo económico, porque día a día. De las universidades salen unos talentos que con mucha frecuencia se pierden en el tiempo por la falta de oportunidades, por falta de apoyo, no solamente económico, son con eventos que le marquen un derrotero, que le muevan un entusiasmo y aquí y en muchas partes se maneja con mucha indiferencia este campo de la cultura.

 

¿Qué sensación tuvo cuando le invitamos a participar en esta exposición colectiva de 50 artistas internacionales?

 

Primero que todo sentí agradecimiento por tal invitación y no quise desaprovecharla porque sé que es un medio para que todos estos trabajos trasciendan y lleguen a la gente joven y a todos aquellos que admiran y aprecian el arte. 

 

¿Tenía conocimiento de algunos de los artistas que fueron invitados?

 

Para mí esto fue completamente novedoso porque no conocía absolutamente nada del proyecto y tampoco de los artistas que son hoy partícipes de este magnifico evento, salvo a los maestros, claro.

 

¿Tuvo influencias en los comienzos de algún otro escultor?

 

Yo he visto mucho arte tanto en América con en Europa y, en principio, pienso que me marcó bastante Chillida. Pero con el tiempo logré desprenderme de esa influencia y crear mi propio estilo. 

 

¿Qué hacía su padre?

 

Mi padre era un artesano, un hombre campesino muy trabajador a quien siempre admiré mucho y creo que, indudablemente me marcó un camino en la vida con sus enseñanzas y con su rectitud. 

 

¿Y su padre tuvo la oportunidad de ver lo que usted hace?

 

Sí, por supuesto, él tuvo la oportunidad de verlo.Falleció no hace muchos años y sé que el vivió muy orgulloso de mi proceso. 

 

Tuvo usted mucha suerte, mi padre nunca vio nada de lo que yo hago…

 

Sí, soy muy afortunado.También por el hecho de que tengo una gran familia. 

 

¿Hay algún otro Álvarez inclinado hacia el arte?

 

Fíjese que una sobrina mía, sí, ella está muy vinculada al arte, es fotógrafa y estudió historia del arte. 

 

¿Cuál es el acabado que más le seduce: el acero a la vista o el pintado?

 

Me gustan los dos acabados. Cuando se trata de obras pequeñas prefiero pintarlas porque son más limpias. Al formato mayor las dejo como vienen, porque durante el tiempo van adquiriendo un acabado de oxidación que es muy bonito y estable. 

 

Hablemos de los sueño.Algunos artistas, cuando les hago esta pregunta, me dicen : ‘‘Bueno,Mac, es que yo vivo dentro de un sueño’’. Pero, Don Raúl,¿cuál es el suyo con relación a su obra, tal vez una monumental en algún lugar determinado?

 

Tal vez mi sueño no sea que la escultura era la más grande, sino la que más gustara y pudiera fácilmente a una mayor cantidad de gente. En cualquier parte del mundo. 

 

Álvarez, muchas gracias por su tiempo y nos vemos en México.

 

Claro que sí, Guillermo, espero contribuir con lo que me corresponde.Creo que va a ser uno de los eventos más importantes de la historia de la escultura en acero contemporánea. 

 

Por lo pronto, creo que es la primera vez en la historia del arte contemporáneo que se juntan tantos escultores de un mismo medio en un mismo sitio.

 

Sí, efectivamente.Hecho muy importante que va a ser trascendental. 

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