Sebastián Guggiari

Paraguay

En Asunción, los domingo son días muertos. No se ve ni un alma en el centro, parece que los shopping absorben a todos los paraguayos hacia sus vientres fríos. Los lunes son diferentes, vuelve a la vida la ciudad y con ella hasta los artistas se ponen en movimiento, por eso, Sebastián llegó temprano a la cita.En sus mediados cuarenta y con barba de tres días, se presentó con un abrazo cálido y ese modo de hablar cortado que me recordó la forma en que lo hacía mi padre, que se crió en la provincia argentina de Corrientes, y que le marcó su acento para siempre. Guggiari no espera la primera pregunta, simplemente empieza a contarme su historia acerada. 

 

Mac, yo nací entre el acero. Mi padre ha sido uno de los escultores más fructíferos del Paraguay en ese medio, y él me transmitió a mí y a mis hermanos el amor por el acero.Trabajamos con él desde que yo tengo uso de razón.Le ayudábamos a hacer sus piezas, a mover las plazas, a soldar, a montas, es más…nosotros jugaremos trabajando ya que a veces no teníamos oportunidad de salir a divertirnos porque debíamos quedarnos a trabajar ayudándole. Era un ambiente muy hostil, muy hostil, y ahí veíamos  a nuestro padre haciendo cosas con el acero.En 1986 estando yo en la Facultad de Arquitectura, se hizo una feria de arte en nuestra casa y aproveché la oportunidad para así mantenerme en la facultad, para poder estudiar y pagar la carrera, me puse a hacer mesas, sillas y las vendía y con eso sobrevivía. Luego empecé a incursionar más seriamente y presenté una obra, una escultura que llamé ‘‘Tiempo’’, que fue la primera que hice.

 

¿La conservas aún?

 

No, por suerte la vendí. Después de diez años, se la vendí a un coleccionista, que la puso en su jardín y la tiene ahí.

 

¿Era acero plano, una obra realizada por adición?

 

Era acero plano, sí, en una chapa gruesa. Pero anteriormente había hecho otra, viste que como arquitecto siempre empezamos haciendo líneas y luego nos vamos liberando de a poquito.A ésa le llamé ‘‘Corrupción’’, era un encuentro del hierro con el mármol blanco, enfrentándolos, una lucha del bien y el mal que es lo que está en todos nosotros.Creo que para mí fue también una relación, una especie de proyección de la vida de nuestro padre que vivió una situación política muy dura y que venimos arrastrando desde hace tiempo aquí en el Paraguay.Todavía hoy, con el despertar de la democracia que es una mentira grande porque estamos cometiendo los mismos errores de siempre, no somos capaces de romper y hacer un país con una mentalidad nueva, siendo un país tan rico y tan hermoso, y con tantas mujeres tan bellas, como has podido comprobar hace un rato, al ver salir a todas estas aspirantes a odontólogas, desde aquí, el lobby del hotel..¡ja, ja, ja…!Pero volvamos a nuestro, Mac…bueno, sí, en esa época empecé a hacer arte funcional en acero, un poco limitado por el alto costo de ese material, pero bueno…con sacrificios pude avanzar.

 

¿Usas soplete?

 

Usamos el soplete para ciertos cortes, cortes a los que llamamos ‘‘naturales’’, pero para los encuentros de chapa recta usamos más bien —para soldar— la máquina eléctrica.

 

¿Qué espero de lámina utilizas comúnmente?

 

Exacto.Aunque no tenemos tanta tecnología en el uso de la maquinaria, lo nuestro es algo artesanal, hay mucho contacto con el medio, se trabaja mucho, se suda mucho. 

Tu padre fue una gran influencia, por lo que veo pero, ¿tienes algún otro artista al cual tomes como punto de referencia?

 

Bueno, sí, mi padre tenía el taller al lado de mi casa y bien sabes que los chicos aprenden lo que viven.Para mí, para mis hermanos, fue un ejemplo en las buenas y en las malas.En sus éxitos y sus reconocimientos internacionales, sí…fue un modelo positivo mi padre. Fue un hombre que siempre rompía todos los esquemas, un gran generados de ideas.Pero también tuve influencia de otros artistas, pero más de mi padre.

 

¿Qué te parece esta cuestión de que la Fundación Villacero nos haya invitado a todos a exponer en Monterrey?,¿por qué aceptaste?

 

Me pareció una oportunidad brillante y tengo que dar gracias a Dios, es fantástico, un encuentro es premiar un poco a tantas personas que están trabajando en forma aislada en su taller y haciendo cosas tan novedosas y manifestando todas sus ideas, todas sus circunstancias.Es una brillante oportunidad para intercambiar, para ver lo que están haciendo los demás, cómo andan, cómo gira la cosa y cómo estamos todos tan inter conectados de alguna manera.Es algo fantástico, yo realmente felicito a las personas que hicieron posible esto, ya que es una forma de seguir incentivando a la creación, a la creatividad, que es lo que uno tiene que hacer en cualquier ámbito de la vida. 

 

¿Cuál es tu sueño, Guggiari?

 

Francamente, sueño con un país manejado por gente honesta, sueño con que cada individuo de este país pueda vivir mejor.No pierdo la esperanza de que esto cambie algún día.Como artista, sueño con hacer esculturas habitables, porque vivir en ellas debe ser algo maravilloso, diría hasta que los que la habiten debe tener un contacto con Dios enorme, porque vivir en una escultura de espacio, de integración exterior —interior, con formas nuevas, con encuentros de elementos nuevos y formas diferentes , es una cosa que rompe con todos los esquemas, con las barreras establecidas.

 

¿Qué se tendría que hacer aquí en el Paraguay para que los jóvenes puedan desarrollar su creatividad a través del acero?

 

La lucha constante aquí en Paraguay es por el amor a los nuestro, estamos luchando por querernos nosotros mismo y eso deben hacerse a través de la educación y a través de cada individuo.Inclinarnos más hacia la parte creativa y que si existe alguna empresa acerera por ahí, bueno…la palabra la tienen ellos.Creo que hay que darle la oportunidad a los jóvenes para que puedan expresarse y eso es tarea de todos. 

 

Tu última exposición, ¿cuándo fue?

 

Bueno, déjame nombrarte algunas que no fueron las últimas, pero que considero importantes, estuve en Suiza, en Curitiba, en Punta del Este.La última fue en Santa Rita, límite con Brasil, hace un mes.

 

¿Qué te deja el acero todos los días?

 

Algo fantástico, indescriptible.Es más, desde que supe que había sido seleccionado estoy craneando, casi no puedo dormir pensando en lo que voy a llevar a México…(ríe)

 

Bueno, acerado…espero que duermas de aquí al 12 de febrero. 

 

Vamos a dormir, claro que sí, y vamos a llegar y vamos a transmitir lo poco que hicimos en estos veinte años.Muchas gracias por la invitación, sinceramente. 

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