Vicky Camacho

Ecuador

La escultora ecuatoriana con más monumentales en acero en la ciudad de Quito llegó una hora tarde a la cita. Se disculpó diciéndome que había arribado desde Cuba a las dos de la mañana., donde en Cienfuegos expuso su obra en varilla.Esta mujer que le mete el cuerpo al acero — a tal punto que rechaza el uso de guantes— no deja de mostrarse emocionada cuando comienza la entrevista en la sala de su casa en el Valle de Chillos, donde vive en el medio de la naturaleza y en comunidad familiar. Es la novena de once hermanos. Para llegar a este oasis donde el silencio lo domina todo, tuvimos que viajar una hora y quince minutos; en el trayecto, cruzamos tres glorietas y desde ellas, su obra monumental nos saludó…

 

Vicky…¿cómo fue tu primer encuentro con el acero y cuándo?

 

Todo empezó en la Facultad de Artes, cuando tuve que escoger una especialización.Llegó el momento donde no sólo tenía que trabajar el barro, sino que de pronto hubo la posibilidad de que Milton Barragán llegara de profesor a la Facultad de Artes y como él trabajaba mucho el metal, nos metimos como cinco o seis años a trabajar fuerte con el acero y a mí me encantó. 

 

¿En qué año fue eso?

 

Fue en 1982. 

 

¿Cuál fue tu primera pieza, la conservas?

 

A la primera, primer, no la recuerdo mucho, pero trabajé bastante al principio el tema de las bicicletas; era el jardinero, ése que se pasea por la ciudad con su máquina de cortar el pasto amarrada detrás en la bicicleta; yo retomé ese tema y realicé una especie de anecdotario sobre el mismo, utilizando simplemente una línea en el diseño.

 

¿Siempre dentro de lo figurativo o alguna vez te metiste al abstracto?

 

Bueno, a mí me gustó siempre la figura humana, desde un inicio empecé con esa temática, aunque hice varios intentos de salirme, pero no, me gusta la figura humana. 

 

¿Cuál es tu material y tu herramienta favorita?

 

Me fascina trabajo con el alambran (la varilla), es como si estuviera dibujando y además puedes darle el volumen.Con relación a la herramienta, posiblemente la que más me gusta es la soldadora autógena, claro, también las piensas y bueno, tampoco dejaría de lado a la sierra. 

 

¿De dónde viene lo tuyo?¿Tienes algún ancestro que haya estad metido en el arte?

 

Creo que de mi madre; a ella siempre le gustó mucho el arte y hacía manualidades, aparte de tocar muy bien el piano. En mi caso, siempre me gustó desde guagua dibujar cómics, sin copiar, buscando siempre la forma que to quería que tuvieran.Recuerdo que cuando yo llegué a la Facultad de Arte fue algo maravilloso, ¡Uy, una revelación! Y me dije : ‘‘Esto es mío’’. Nunca más salí de ahí y bueno, bien sabes que en esas épocas nuestros padres se inclinaba más por las carreras formales y a mí madre le molestó un poco que yo haya tomado ese camino.En ese tiempo me entregué casi las 24 horas al día a lo que quería hacer, que era la escultura y sobre todo, a esa vida bohemia en la que uno cae con el tiempo…

¿Podés considerarte una persona con suerte? Digo…porque te encontraste.

 

Sí, la verdad es que no creo que hubiera estado mejor en otro lado.

 

¿Tienes hijos?

 

Sí, tengo dos y yo también creo que es parte de eso, cuando tú decides que alguna vez quieres tener hijos.Ser artista te da la facilidad de tener a tus hijos contigo mientras trabajas y no tener que ir a una oficina y pasarte todo el día sin ellos. Bueno, un poco es todo, es el complemento de todo, de criar tus hijos a tu lado, mientras van viendo lo que haces, de estar con ellos mientras crecen; el ser artista es un poco ese todo. 

 

¿Has notado en ellos algún tipo de inclinación hacia el arte?¿Crees que pueden tomar tu posta?

 

Mi hijo Lucas, el más chico que tiene once años, a veces me dice: ‘‘¿Sabes qué? Yo no sélo que voy a hacer cuando grandes, pero tal vez voy a ser un escultor’’.A veces hace sus esculturas y lo bueno es que estudia en una escuela no convencional, totalmente alternativa, de educación diferente a la tradicional, donde ellos pueden coger la arcilla sin que nadie le diga: ‘‘Así se hace’’.Entonces tiene una libertad total de expresarse.Mi hija, Micaela, que tiene catorce años, no…a ella le gusta el teatro y la danza. 

 

¿Naciste aquí en Quito?

 

Sí.Pero este lugar donde vivo es el Valle de los Chillos.Mis padres se mudaron aquí cuando empezó el acelere de la ciudad.Está bastante retirado, como pudiste comprobar, pero la paz y el aire puro que hay aquí, no tiene precio. 

 

¿Qué hacia tu padre?

 

Mi padre es abogado, tiene noventa y dos años y por ahí anda.Mi madre tiene ochenta y seis. 

 

¿Qué crees que se debería hacer aquí en Ecuador para impulsar más a los artistas emergentes, para que trabajen el acero?

 

Creo que un poco es cambiar la concepción de lo que realmente es el arte; me parece que esto de que creamos que el arte es como un souvenir al que se le lleva y trae por todos los lados queriéndolo vender al primero que llega, es lo que nos está destruyendo un poco, así como el lenguaje artístico.Tal vez darle una nueva concepción a nivel de facultades de arte, donde un poco lo teórico y lo crítico de la estética sea tomado no como ahora, a la ligera, sino con más seriedad y que sean puntos más principales como materia. 

 

¿Qué te parece esta idea de la Fundación Villacero de juntar a artistas que trabajan el acero en una exposición como la de MARCO?

 

La verdad que cuando supe que iba a ir en representación de Ecuador, fue realmente una felicidad muy grande, porque de Ecuador, fue realmente una felicidad muy grande, porque es otra cosa.Cuando tú estás viviendo en tu país, haciendo tus cosas e igual hay una competencia entre compañeros de lo que hacemos, que ya hacerlo a nivele internacional es un reto mayor.A mí me encantan los retos (ríe).Siempre me he inclinado a dar un paso adelante en todo y estas experiencias, como la exposición de MARCO, te enseñan muchísimo.

 

¿Cuál fue tu primera exposición?

 

Se llamo ‘‘Arto-Arte’’ y fue en 1984, cuando estaba a punto de salir de la facultad.Fue una exposición muy buena porque, además de los estético, había un compromiso social. 

 

Se que acabas de regresar anoche desde Cuba.¿Fuiste a exponer?

Sí, fue una exposición colectiva de dieciocho artistas ecuatorianos —escultores, puntores, grabadores— que fuimos dentro de un programa de intercambio con Cuba. En unos meses, artistas cubanos estarán por aquí haciendo los suyo.

 

¿La obra que vas a presentar en la exposición , ya lo tienes conceptualizada?

 

Como lenguaje siempre me gustó el círculo, el círculo como movimiento, como elemento y en el medio de eso incluir a la figura humana que es lo fuerte mío.En esta obra utilizo como cincuenta ciclistas que están participando en una competencia y la escultura se llama: ‘‘Vuelta a la república’’.Son tres líneas que semejan una línea en movimiento que van a lo largo de tres círculos, todo en varilla.También elaboraré una llamada ‘‘El Muro’’,es un bloque de piedra al que lo están escalando figuras humanas.

 

¿Cuál es tu sueño como escultora?

 

Hablando con el Vicepresidente de la República hace un tiempo, él me comentó que si podría hacer una monumental para Caron de Leques (Palacio de Gobierno) y yo le dije: ‘‘Bueno, sí quiere mejor la hacemos para el Pichincha, de tamaño gigante’’(ríe). Ése es mi sueño, una monumental sobre el Pichincha. 

 

Bueno,Vicky , ¿entonces nos vemos en México?

 

¡Qué bueno! ¡Nos vemos allá! ¡Que alegría! 

  • YouTube - círculo blanco
  • Twitter - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Facebook - círculo blanco